La digitalización que funciona no arranca comprando un sistema: arranca entendiendo dónde se pierde el tiempo. Cinco criterios para elegir el primer proyecto.
La pregunta que más nos hacen es cuál es el mejor sistema para empezar. Casi siempre es la pregunta equivocada. Antes de elegir una herramienta hay que saber qué problema se quiere resolver, cuánto cuesta hoy ese problema y quién va a usar la solución todos los días.
Empezar por donde duele, no por donde es fácil
Es tentador arrancar por el área más ordenada, porque el proyecto va a salir bien. El problema es que ahí el impacto es chico y la organización no ve el cambio. Conviene elegir un proceso que duela: el que genera reclamos, el que obliga a hacer horas extra, el que nadie quiere explicar cuando entra alguien nuevo.
Cinco criterios para elegir el primer proyecto
- Frecuencia: pasa todos los días, no una vez por trimestre.
- Costo visible: se puede poner un número a lo que se pierde hoy.
- Alcance acotado: se puede terminar en semanas, no en años.
- Dueño claro: hay alguien en la empresa que se hace cargo.
- Dato disponible: la información existe, aunque esté en planillas.
Lo que conviene evitar al principio
No arranques por el proyecto más grande ni por el que promete reemplazar todo. Los reemplazos totales tardan, cansan a la organización y suelen terminar conviviendo con el sistema viejo. Tampoco arranques por lo que entusiasma a la gerencia pero no lo pide nadie del equipo operativo: sin usuarios, la herramienta se abandona.
El mejor primer proyecto es el que se termina, se usa y deja a la organización con ganas del segundo.
Si querés, podemos hacer ese diagnóstico juntos. La primera conversación no tiene costo.